Alucinacion (Gioconda Belli)
Hoy me despertequietamente mujer-poeta
y quise imaginarme que podria
simplemente dejarme ir hacia el amor
como un perezoso velero siguiendo jugueton
el viento.
Pense llegar de pronto, aparecerme
olvidar el tecleteo de la oficina,
el telefono,
el tiempo,
y estar mirandote
como si nada en el mundo fuera mas importante.
Esta sensibilidad de pajaro me asusta;
no se que tan lejos estan los barrotes de la jaula
que, a veces, me parece intuir tu voz
ubicandome en la realidad.
¿No sabes, acaso, si en algun lugar secreto y magico
donde habiten brujos simpaticos y bonachones,
podre encontrar la brujula
para no equivocar el camino hacia tu corazon
y aprender a conocer el bosque
donde el duende que vive detras de tus ojos
tiene su casita llena de teteras, espejos y alquimias?
Hay dias en que los brazos se me cargan de flores
y mi piel huele a hierbas penetrantes
y me despeino, me descalzo
y pienso que todo esto es de locos
y me gusta
no te imaginas como me gusta
sentirme Eva nombrandote mi mundo
y ver que me ves con esa expresion curiosa
como pidiendome la llave
y, a la misma vez, retrayendote en la cordura,
atando con complicadas conexiones
lo que nos esta haciendo cosquillas
para que salgamos de los escritorios y los telefonos
olvidemos los distintos planetas que habitamos
y salgamos volando por la ventana
desnudos como angeles traviesos
para abrir laberintos de rosas de la vida
apagar las maquinas irracionales de la muerte
y llegar al centro del sol,
al centro de la deliciosa locura
donde un beso
contiene
toda la sabiduria del Universo indescifrable""
La vida empieza a correr
¿cómo se escribirá un poema existencial?
El silencio, compañero de la noche, que solo lo interrumpe los suspiros de recuerdos que a duras penas emite el alma, mientras agoniza tu ausencia, y se pregunta ¿Porque no estas aquí? ¿Por qué no vuelves?
Si solo te tuviera un segundo,
Cuando me vaya para siempre madre mía...
Todo lo que de vos quisiera
Comerme la sopa de letras con el diccionario en la mano, para no cometer ninguna errata, mientras busco tu nombre en el plato.
Son ya mil momentos de amor los que hemos compartido, son mil instantes juntos y muchas palabras las que nos hemos dicho con música del corazón, lo que sentimos.
En determinado momento de mi peregrinación llegamos a un campo de trigo liso y monótono, que se extendía por todo el horizonte. Lo único que rompía el tedio del paisaje era una columna medieval sobre la cual una cruz señalaba el camino de los peregrinos. Cuando llegamos hasta ella, Petrus - mi guía - dejó caer su mochila en el suelo y se arrodilló, pidiéndome que yo hiciese lo mismo.
Hay golpes en la vida, tan fuertes
Yo no sé!
¿Nunca habeís inquirido
Leyendo un libro, un dia de repente
Ibas a la montaña en busca de jaguares,
Si he de vivir sin tí, que sea duro y cruento
Dame tu pelo, dame
Aquella caracola me puso en el oido