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Rasho Resplandece® 2018 - Ah5ora o Nunca y si va a ser nunca que sea Ahora.- -

POEMAS

Alucinacion (Gioconda Belli)

Alucinacion (Gioconda Belli) Hoy me desperte
quietamente mujer-poeta
y quise imaginarme que podria
simplemente dejarme ir hacia el amor
como un perezoso velero siguiendo jugueton
el viento.
Pense llegar de pronto, aparecerme
olvidar el tecleteo de la oficina,
el telefono,
el tiempo,
y estar mirandote
como si nada en el mundo fuera mas importante.
Esta sensibilidad de pajaro me asusta;
no se que tan lejos estan los barrotes de la jaula
que, a veces, me parece intuir tu voz
ubicandome en la realidad.
¿No sabes, acaso, si en algun lugar secreto y magico
donde habiten brujos simpaticos y bonachones,
podre encontrar la brujula
para no equivocar el camino hacia tu corazon
y aprender a conocer el bosque
donde el duende que vive detras de tus ojos
tiene su casita llena de teteras, espejos y alquimias?

Hay dias en que los brazos se me cargan de flores
y mi piel huele a hierbas penetrantes
y me despeino, me descalzo
y pienso que todo esto es de locos
y me gusta
no te imaginas como me gusta
sentirme Eva nombrandote mi mundo
y ver que me ves con esa expresion curiosa
como pidiendome la llave
y, a la misma vez, retrayendote en la cordura,
atando con complicadas conexiones
lo que nos esta haciendo cosquillas
para que salgamos de los escritorios y los telefonos
olvidemos los distintos planetas que habitamos
y salgamos volando por la ventana
desnudos como angeles traviesos
para abrir laberintos de rosas de la vida
apagar las maquinas irracionales de la muerte
y llegar al centro del sol,
al centro de la deliciosa locura
donde un beso
contiene
toda la sabiduria del Universo indescifrable""

LA VIDA EMPIEZA A CORRER...

LA VIDA EMPIEZA A CORRER... La vida empieza a correr
de un manantial, como un río;
a veces, el cauce sube,
a veces, el cauce baja,
y otras se queda vacío.

Del manantial que brotó
para darte vida a tí
ay, ni una gota quedó
para mí
la tierra se lo bebió.

Aunque tú digas que no,
el mundo sabe que sí,
que ni una gota quedó
del manantial que brotó
para darte vida a tí...

NICOLAS GUILLEN

Vamos a ver

Vamos a ver ¿cómo se escribirá un poema existencial?
¿preguntando a la ceniza por el fuego?
¡al desmadrado por la madre?
¿a la migaja por el pan nuestro?
¿al muñón por el meñique?
¿al alma por su almario?
¿al piojo por el universo?
¿ a la saliva por el beso?
¿a la cigueña por el campanario?
¿al pex espada por su vaina?
¿al sordomudo por la cadencia?
¿a la seda por el gusano?
¿a la bienamada por su desamor?
¿al universo por el piojo?
¿al corazón por la puñalada?
¿al ruiseñor por la ruiseñora?
¿a la lágrima por su lagrimal?
¿a mi mismo por mi salvavidas?

supongo que a esta altura ya habréis adivinado
que he resuelto postergar mi poema existencial
para el siglo veintino o veintidós...


Mario Benedetti

ME IMPORTA UN PITO...(Oliverio Girondo)

No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Esta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba de comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...

¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! !María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

Amor y sufrimiento

Amor y sufrimiento El silencio, compañero de la noche, que solo lo interrumpe los suspiros de recuerdos que a duras penas emite el alma, mientras agoniza tu ausencia, y se pregunta ¿Porque no estas aquí? ¿Por qué no vuelves?

Mientras tanto te pienso, linda, dulce y alegre; de piel aterciopelada, impregnada por ese sutil aroma que se obtiene en los campos de alcatraces.

Será que tanto te extraño, que pienso en aquel día que te vi y que se paralizaron mis sentidos al ver tu silueta, ese sentimiento que me envolvía e invadía solo al verte, un fuerte palpitar dentro de mi capaz de mover montañas y de hacer cosas imposibles e inimaginables.

Desde que te alejaste solo me consuela la luna, que alumbra mi rostro humedecido, por las lágrimas que llevan tú nombre. A la cual pregunto por ti y el porque de no merecerme tu amor; pero ni ella ni nadie me da la respuesta, que habré hecho mal, a caso seré merecedor de esta gran pena.

Será que no oyes mi llanto, será que no ves mi anhelo. Tal vez mi amor nunca te convenció, tal vez nunca merecí amarte; quisiera cerrar el libro del recuerdo, dejando paso al presente, encontrando el amor verdadero igual al que tú pudisteis darme.

Felipe Guerrero

SOLO CON EL TIEMPO...

Con el tiempo, uno aprende la sutil diferencia, entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse, y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas,
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado,
hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores...
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que es fuerte,
que uno realmente vale, y con cada día uno aprende, aprende, y aprende...
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado...
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona
sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.
Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados,
y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida...
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente,
muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos,
algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que
pasen ocasionará que al final no sean como esperabas...
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el
futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante...
Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar... o pedir perdón,
decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres... ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.
Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo...

Jorge Luis Borges

Con la misma diferencia de los que compran un beso....

Será por eso que los dos llegamos al lugar de la cita, cargados con nuestra historia, porque nos dimos un beso, con la misma indiferencia, encerrándolo dentro de la piel.
Hubo un intento, pero nuestras largas caminatas, con desolados cansancios hizo que nuestro barco no llegara a puerto.
Tal vez alguna alegría asomada en los labios o algún misterio cerrado en el corazón convertido en una campana, toda entera de temblor y luna.
Las mismas baldosas andadas y desandadas, quizás por el mismo lugar, sin darnos cuenta.
Hubiéramos tenido que contarnos nuestras historias, todas nuestras cosas.
Tendrían que volcarse más de mil palabras, para que el cuerpo quedara preparado para la entrega.
Quizás, en esa mesa de café. una sola carta hubiera bastado, para entendernos por primera vez, pero tuvimos un miedo terrible de no poder hacerlo.
Una lágrima azul cayó en mi pañuelo.
Soñaba que mi soledad en tu ternura ya no estaría sola, que tu amor la cubriría con una enredadera de jazmines, con las ganas de contarle a todo el mundo de que estaba enamorada, pero a pesar del intento, no podríamos borrar las distancias que nos separan.
Aunque me diste tantas palabras de aliento, me acariciaste el límite de la desesperación.
Eramos los dos un bálsamo y un recinto acústico porque los dos queríamos derramar una música para el Alma.
Ahora, miro por la ventana de este café.
Un pájaro muy pequeño se cruza, lleva una hojita o una pajita en el pico, no lo sé. Y más allá hay rosas trepadoras de color rojo, sobre un muro, quizás un poco escondidas.
Y en la otra vereda dos chicos yendo a la escuela.
No notaste que en vez de una mujer tenías un abismo profundo frente a vos.
Hubiéramos tenido que atrevernos a decir la verdad y a pesar del intento debemos decirnos Adiós, sin poder apoyar mi cabeza sobre tu hombro, ni tampoco ir a pasear ante el Mundo tomados de la mano.
Sin que me diera cuenta, sacaste el último hilo azul de un ovillo de asombro...
Y ahora en este momento del Adiós, nuestras alforjas se llenarán de miedos, de dudas e incertidumbre, de inquietudes, de preguntas, pero aunque... no sé...no sé muy bien...
Quizás no sea esta cita la que hubiéramos buscado, por la cual estábamos ilusionados, pero no temas, te encontraré siempre en el arcón de los recuerdos, en alguna foto enviada, en un ramo de violetas debajo de la lluvia o en esos mails por los cuales nos conocimos o en esa carta por la cual nunca nos confesamos.
Ahora, que estoy saliendo del bar, encuentro el cielo más amplio.
Y sé, que fui valiente, porque vos y yo sólo podremos pasar por una callecita angosta por donde podemos pasar de uno en fondo, y cada vez con menos equipaje.
Fracasó el encuentro. Y nos dijimos Adiós, pero sabiendo que cada uno lloraba por otros dolores, por otros adioses.
Y salí...salí acompañada de un Angel Invisible que me llevaba de la mano..

Qué te podría decir...

Qué te podría decir... Si solo te tuviera un segundo,
Te miraría fijamente a los ojos,
No te diría nada.

Si solo te tuviera un segundo,
Te abrazaría fuerte, muy fuerte
No te diría nada.

Si solo te tuviera un segundo,
Me acercaría a tus labios,
Para sentir tu respirar,
No te diría nada.

Si solo te tuviera un segundo,
Me postraría en tu pecho
Para oír tu palpitar,
No te diría nada

Si solo te tuviera un segundo,
Miraría al cielo,
Para darle una gracias
Infinitas al creador,
No te diría nada.

Si solo te tuviera un segundo,
Soltaría una lágrima, no se de que
Ni porqué, solo la soltaría,
No te diría nada.

Si solo te tuviera un segundo,
Sería una eternidad,
Porque algún día no te tendré más
No te diría nada.

No te diría nada,
Porque las palabras sobran.

No te diría nada,
Porque la palabra Amor
no es solo una palabra que decir.

No te diría nada
Porque Dios no dice nada,
solo actúa en el ya,
en el segundo del tiempo.

No te diría nada
Porque ese segundo de silencio
Lo diría todo.

Oscar E. Murillo Guzmán

Cuando me vaya para siempre....

Cuando me vaya para siempre.... Cuando me vaya para siempre madre mía...
no te vistas de negro,
no digas esos rezos que aprendiste de niña
cuando rezabas junto a tus abuelos....

Cuando me vaya para siempre, madre mía...
no reúnas a la gente, ni platiques mis cosas,
ni cuentes mis tristezas...

No digas cuanto sufres
en las noches cuando a solas....
lees todos mis versos....

Cuando me vaya para siempre madre mía...
vistete de rojo
y canta las canciones
que cantábamos a dúo
y piensa que escondido
en algún lugar oscuro
susurro la letra
que prendíamos juntos....

Cuando me vaya para siempre madre mía....
no sufras ni llores,
ni me busques por esos rincones....

Búscame en las nubes
que cruzan el cielo, o en las estrellas que alumbran
tu paso por ese sendero....

Búscame en la risa alegre de un niño
o en la mirada amorosa de una madre a su hijo...

Cuando me vaya para siempre....


Magali Sauceda

UNA CARTA DE AMOR...

UNA CARTA DE AMOR... Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso que es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad...


Julio Cortázar

Mil tonterías por amor

Mil tonterías por amor Comerme la sopa de letras con el diccionario en la mano, para no cometer ninguna errata, mientras busco tu nombre en el plato.

Buscar en tu espalda la fecha de caducidad escrita en el dorso, saboreando todos los gustos posibles mientras la beso.

Sazonar todas nuestras comidas con la sal de mis lágrimas, esas de felicidad que ruedan por mi cara con solo pensarte.

Abrazarme fuertemente a ti, por temor a dar un paso y caerme por el borde de este planeta de ilusión.

Estarme horas y horas mirándome en el espejo del mar, tratando de verte reflejado en las niñas de mis ojos.

Caminar por las calles hacia atrás, para intentar regresar siempre al mismo lugar, donde te vi la primera vez y volver a conocerte mil veces.

Hacerme pequeña, muy pequeña, para poder esconderme en el bolsillo de tu camisa y sentir tu corazón.

Meter a la noche en la lavadora y lavarla con agua muy caliente, hasta que encogiera al tamaño de tu cama.

Planchar tu ropa dibujando corazones, para llenarla de tanto amor, que te sirva de escudo ante cualquier pena.

Perfumar al viento con tu olor, para que me envuelva tu presencia siempre y en cualquier lugar.

Escribir en las nubes de tu cielo mi nombre, para que cuando mires hacia arriba me pienses.

Buscar ese trébol de cuatro hojas que esconden los duendes de mi bosque, para tu suerte y la mía.

Aprender todos los idiomas del mundo, para decirte, como el eco de las simas, te quiero, te quiero...

Todo esto y mil tonterías mas, porque esta enfermedad del amor, tiene unos síntomas incurables, sin mas antídoto conocido que inyecciones de pasión y ternura que hacen mas llevadera la convalecencia.

Anita
España

Te oigo y te amo

Te oigo y te amo Son ya mil momentos de amor los que hemos compartido, son mil instantes juntos y muchas palabras las que nos hemos dicho con música del corazón, lo que sentimos.

Quizás jamás dejemos de decirnos lo que nos queremos, lo que
nos amamos, lo que esperamos, el amor es así, nunca aparece el cansancio, nunca dejamos de producir magia con sentimientos.

Y yo quiero que siga así, por que con cada palabra, con cada sílaba, con cada sonido que sale de tus labios me estremezco, y aunque ya conozca tu voz -como no conocerla si es lo único que quiero escuchar- cada vez que te escucho vuelvo a temblar y me vuelvo a enamorar de ti una y mil veces.

Cuando no estás, te oigo, cuando estas te admiro, cuando no estás te siento, cuando estás te quiero abrazar.

Recítame tus poemas, tus pensamientos, que una cosa es escribir, otra escucharlos de tus labios, quiero escucharte susurrándome al oído cuanto me quieres, recítame tus anhelos, lo que esperas de mi, lo que sueñas, procuraré meterme en tus sueños y en tus pensamientos,
cumplir tus esperanzas y estar ahí cada instante.

Te quiero seguir oyendo, sumando los sonidos, guardando tus palabras en mis sentimientos, obedeciendo fielmente con amor tus anhelos.

Te quiero seguir escuchando, cuando lo hago olvido el mundo, olvido las penas, olvido hasta el olvido.

Me despido de ti, no sin antes decirte que ahora no te oigo, pero miento, grabé tus palabras diciéndome que me amas y por eso la sonrisa se quedó perenne en mi.

Deseo que llegue el momento de volvértelo a escuchar, por que
tus: "te amo", son mi fuerza de vivir.

Te oigo, te amo



Colaboración de Magali Sauceda
México

La oración de Petrus

La oración de Petrus En determinado momento de mi peregrinación llegamos a un campo de trigo liso y monótono, que se extendía por todo el horizonte. Lo único que rompía el tedio del paisaje era una columna medieval sobre la cual una cruz señalaba el camino de los peregrinos. Cuando llegamos hasta ella, Petrus - mi guía - dejó caer su mochila en el suelo y se arrodilló, pidiéndome que yo hiciese lo mismo.
- Vamos a rezar para que, si consigues encontrar la espada, la sostengas siempre con mano firme.

Petrus dijo que admiraba mucho al poeta brasileño Vinicius de Moraes, y que deseaba hacer una oración tomando como base su poesía. Entonces comenzó:

"Tened piedad de los que tienen piedad de sí mismos, y se consideran buenos e injustamente tratados por la vida porque no merecían lo que les sucedió - pues éstos jamás conseguirán sostener el Buen Combate. Y tened piedad de los que son crueles consigo mismos, y sólo ven maldad en sus propios actos, y se consideran culpables por las injusticias del mundo. Porque éstos no conocen Tu ley que dice: "Hasta los hilos de tu cabeza están contados".

"Tened piedad de los que mandan y de los que sirven muchas horas de trabajo, y se sacrifican a cambio de un domingo donde está todo cerrado y no existe lugar a donde ir. Pero tened piedad de los que santifican su obra y traspasan los límites de su propia locura y terminan endeudados o clavados en la cruz por sus propios hermanos. Porque estos no conocerán Tu ley que dice: "Sed prudentes como las serpientes y simples como las palomas"

"Tened piedad de los que comen, y beben, y se hartan, pero son infelices y solitarios en su hartazgo. Pero tened más piedad aún de los que ayunan, censuran, prohíben y se sienten santos y van a predicar Tu nombre por las plazas. Porque estos no conocen Tu ley que dice: "Si yo testifico respecto a mí mismo, mi testimonio no es verdadero".

"Tened piedad de los que temen la Muerte y desconocen los muchos reinos que recorrieron y las muchas muertes que ya murieron, y son infelices porque piensan que todo acabará un día. Pero tened más piedad de los que ya conocieron sus muchas muertes y hoy se juzgan inmortales porque desconocen Tu ley que dice: "Quien no nazca de nuevo, no podrá ver el Reino de Dios".

"Tenedla de los que no creen en nada, porque ellos nunca oirán la música de las esferas. Pero tenedla más aún de los que poseen la fe ciega, y en los laboratorios transforman mercurio en oro, y están rodeados de libros sobre los secretos del Tarot y el poder de las pirámides. Porque estos no conocen Tu ley que dice: "Es de los niños el reino de los cielos".

"Tened piedad de los que no ven a nadie más allá de sí mismos, encerrados en sus limusinas, que se fortifican en despachos refrigerados en el último piso y sufren en silencio la soledad del poder. Pero tened también piedad de los que fueron pródigos en todo, y son cariñosos, y procuran vencer el mal solamente con amor, porque estos desconocen Tu ley que dice: "Quien no tenga espada, que venda su capa y compre una".

"Tened piedad de nosotros, Señor. Porque muchas veces pensamos que estamos vestidos y estamos desnudos, pensamos que cometemos un crimen y en verdad salvamos a alguien. No os olvidéis en vuestra piedad que desenvainamos la espada con la mano de un ángel y la mano de un demonio sosteniendo el mismo puño. Porque estamos en el mundo, continuamos en el mundo y Te necesitamos. Necesitamos siempre Tu ley que dice: "Cuando os mandé sin bolsa, sin alforjas y sin sandalias, nada os faltó".
Petrus paró de rezar. El silencio continuaba. Él estaba mirando fijamente el campo de trigo que nos rodeaba.

Copyright@2001 by Paulo Coelho
"Guerrero de la Luz Online", publicación de www.paulocoelho.com.br ".
El autor se reserva el derecho de alterar estas condiciones en cualquier momento.

Los Heraldos Negros

Los Heraldos Negros Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

Cesar Vallejos (1892– 1938)

EL SILENCIO

EL SILENCIO ¿Nunca habeís inquirido
Por qué, mundo tras mundo,
Por el cielo profundo
Van pasando sin ruido?
Ellos, los que traspiran
Las cosas absolutas,
Por sus acules rutas
Siempre callados giran.
Sólo el hombre, pequeño,
Cuyo humano latido
En la tierra, es un sueño,
¡Sólo el hombre hace ruido!

ALFONSINA STORNI

SONETO CON SED

SONETO CON SED Leyendo un libro, un dia de repente
hallé un ejemplo de melancolía
Un hombre que callaba y sonreía
muriéndose de sed junto a una fuente.

Puede ser que, mirando la corriente
su sed fuera más triste todavía
aunque acaso aquel hombre no bebía
por no enturbiar el agua transparente

Y no sé más. No sé si fue castigo
y no recuerdo su final tampoco
aunque quizás lo aprenderé contigo
yo, enamorado, soñador y loco
que me muero de sed y no lo digo
que estoy junto a la fuente y no la toco...

(José Angel Buesa)

EL CAZADOR

EL CAZADOR Ibas a la montaña en busca de jaguares,
tapires o faisanes.
Siempre te acompañaba la mujer de otro.
En mis sueños te veía raudo por la playa,
eludiendo tenazas de cangrejos azules.
Ahora caminarás desnudo por la noche sin término.
Ojalá te encuentres con los ojos
de todos los animales que mataste.

FRANCISCO HERNÁNDEZ

SI HE DE VIVIR...(Julio Cortázar)

SI HE DE VIVIR...(Julio  Cortázar) Si he de vivir sin tí, que sea duro y cruento
la sopa fría, los zapatos rotos, o que en mitad de la oplucencia
se alce la rama seca de la tos, ladrándome
tu nombre deformado, las vocales de la espuma, y en los dedos
se me peguen las sábanas, y nada me dé paz
No aprenderé por eso a quererte mejor
pero desalojado de la felicidad
sabré cuanta me dabas con solamente a veces estar cerca
Esto creo entenderlo, pero me engaño:
hará falta la escarcha del dintel
para que el guarecido en el portal comprenda
laluz del comedor, los manteles de leche, y el aroma
del pan que pasa su morena mano por la hendija.
Tan lejos de tí
como un ojo dentro del otro
de esta asumida adversidad
nacerá la mirada que por fin te merezca...

DAME AMOR, DAME OLVIDO, DAME TIEMPO

DAME AMOR, DAME OLVIDO, DAME TIEMPO Dame tu pelo, dame
su ramo torrencial de jaspe vivo.
dame tus ojos, dame
sus ópalos en llamas que lastiman.
Dame tus dientes, dame
su brillo en el clavel y su dominio
que contiene el embate de mi lengua.

Dame tu pecho, dame
la copa deleitosa de miel tibia.
Dame tu muslo de oro,
el pubis de violetas y rocío.
Dame tu boca, dame
la oreja de hostia fina,
tu garganta de pájaro celeste.

Dame tus hombros, dame
la cadera caudal y la cintura,
el árbol, la serpiente de tu espalda,
tus piernas que se queman en el frío.
Dame tus uñas, dame
su filo de navaja y media luna
en la secreta oscuridad del cielo.

Dame tus manos largas
que saben anudar tanta delicia.
Tu axila de sal dame,
tus nalgas siempre vivas.
Como el agua cantando, atardeciendo,
como el aire de nieve y aleluya
me sumiré en tu mar, hablará el fuego.

Dame el mar que te habita costa a costa
y la niña fragancia de tus islas,
la campana que tiembla en el crepúsculo,
el sonido despierto, el que anochece.
Dame luz y palabras y silencio.
Dame tiempo y lugar, dame la nada,
dame amor, dame olvido, dame muerte.

FERNANDO GONZÁLEZ-URÍZAR ( Chile, 1922 )

CARACOLA...(Mario Benedetti)

CARACOLA...(Mario Benedetti) Aquella caracola me puso en el oido
todo el escándalo del mar
y no era hostil ni tierno ni sublime
tan sólo era el escándalo del mar
la caracola nunca me exigió
que yo le respondiera
y yo turbado no le respondía
quizá por eso enmudeció
sólo mucha más tarde cuando supe
o imaginé o deduje
que aquel silencio nómade
era una travesía
la caracola escrupulosa
volvió a ponerme en el oído
todo el escándalo del mar
pero el mar era otro
yo era otro...